La tempreratura adecuada en casa.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en la Guía práctica sobre instalaciones individuales de calefacción y agua caliente sanitaria (ACS) en edificios de viviendas  asegura que la temperatura de confort en invierno debe situarse entre los 20º C y 21º C. Aún así, la temperatura ideal para dormir varía, pues es aconsejable  que se descienda hasta los 17º C y 18º C, según este mismo organismo. Es posible regular la temperatura por habitaciones, una de las estancias donde no será necesario tanto calor es la cocina.  En dicha estancia solemos permanecer en constante movimiento mientras cocinamos. También los fogones y el horno encendidos incrementan la temperatura.

Calderas eléctricas. Son calderas que utilizan unas resistencias que calientan, directamente, el agua de la caldera. Permiten ajustar la potencia a las necesidades de la vivienda. Disponen de todos los elementos necesarios para un funcionamien-
to automático. Aunque aparentemente la electricidad es una energía limpia y su rendimiento es alto, si se tiene en cuenta cómo se genera la electricidad y las pérdidas de sus procesos y distribución, su rendimiento neto quedaría en torno al 39%. El coste de utilización es el que corresponde al kWh y en cualquier caso, es necesario que la vivienda tenga una potencia eléctrica contratada superior a las necesidades térmicas de la misma.
En función de su sistema de combustión las clasificaremos en:
• A tmosféricas.
• E stancas.
Además de su precio, se diferencian en sus prestaciones.
Calderas estándar o convencionales:
han sido la mayor parte de las calderas utilizadas en este país tanto en grandes equipos como en murales. En un principio sólo necesitan cumplir con un requisito de rendimiento mínimo.
Calderas de baja temperatura: son equipos preparados para poder trabajar a temperaturas más bajas (<40 °C) que las calderas convencionales. Consiguen un
aumento de rendimiento, habitualmente entre el 3 y el 5%, que las calderas estancas convencionales. Además, este rendimiento se mantiene prácticamente constante con independencia de la potencia de trabajo.