Calefacción

Calefacción por suelo radiante: ventajas y desventajas

calefacción por suelo radiante

Calefacción por suelo radiante: ventajas y desventajas del sistema que gana terreno en viviendas modernas.

La calefacción por suelo radiante se ha convertido en una de las opciones más demandadas en obra nueva y reformas integrales. Su promesa es clara: mayor confort térmico, ahorro energético y una distribución del calor más homogénea que los radiadores tradicionales.

Sin embargo, no todo son beneficios. Antes de instalar este sistema conviene analizar sus ventajas y desventajas, costes reales y en qué tipo de viviendas resulta más rentable.

En este artículo repasamos cómo funciona el suelo radiante, qué tipos existen y si merece la pena apostar por él en 2026.


¿Qué es la calefacción por suelo radiante y cómo funciona?

El suelo radiante es un sistema de calefacción que distribuye el calor desde el pavimento de la vivienda hacia arriba, logrando una temperatura uniforme en toda la estancia.

Bajo el suelo se instalan circuitos que emiten calor de forma constante. Existen dos modalidades principales:

Suelo radiante por agua

Utiliza tuberías por las que circula agua caliente, normalmente calentada por una bomba de calor, caldera de gas o sistema solar térmico. Es el más eficiente a largo plazo.

Suelo radiante eléctrico

Funciona mediante resistencias eléctricas instaladas bajo el pavimento. Su instalación es más sencilla, pero su consumo suele ser mayor.


Ventajas de la calefacción por suelo radiante

El crecimiento de este sistema se explica por una serie de beneficios claros frente a métodos tradicionales.

Distribución uniforme del calor

A diferencia de los radiadores, que generan puntos calientes, el suelo radiante calienta toda la superficie de la estancia. Esto elimina corrientes de aire y zonas frías.

Mayor confort térmico

El calor se concentra en la parte baja de la habitación, justo donde se necesita, lo que mejora la sensación térmica con temperaturas ambientales algo más bajas.

Ahorro energético

Al trabajar a baja temperatura (entre 30 °C y 45 °C), el suelo radiante es ideal para combinarse con aerotermia o bombas de calor, reduciendo el consumo energético.

Estética y aprovechamiento del espacio

Al quedar oculto bajo el pavimento, no hay radiadores visibles. Esto permite mayor libertad en el diseño interior y un mejor aprovechamiento del espacio.

Compatible con energías renovables

Este sistema encaja perfectamente con instalaciones solares o sistemas de climatización eficientes, convirtiéndose en una opción atractiva para viviendas sostenibles.


Desventajas del suelo radiante que debes tener en cuenta

Pese a sus ventajas, no es una solución universal.

Coste inicial elevado

La instalación de calefacción por suelo radiante implica levantar el pavimento, colocar aislamiento y el sistema de tuberías o resistencias. Esto hace que la inversión inicial sea mayor que en otros sistemas.

Instalación compleja en viviendas existentes

En reformas puede requerir modificar alturas del suelo, puertas y zócalos, lo que incrementa el presupuesto y los tiempos de obra.

Respuesta térmica más lenta

El sistema tarda más en calentar o enfriar una estancia en comparación con radiadores convencionales, aunque mantiene la temperatura durante más tiempo.

Reparaciones más complicadas

Si se produce una avería, localizarla puede implicar levantar parte del suelo, lo que eleva los costes de mantenimiento.